sábado, 11 de marzo de 2017

tus zonas erroneas

Wayne Dyer es doctor en psicología por la Universidad de Michigan y psicoterapeuta con más de 20 años de experiencia. Si quieres leer un libro de desarrollo personal, superación personal, autoayuda o como prefieras llamarlo, te recomiendo que empieces con este y es que en mi opinión, es fundamental y seguro que cambiará tu vida para bien.
Como Dyer dice en el mismo libro, cada capítulo esta escrito como si fuese una sesión de psicoterapia: se comenta una zona errónea o comportamiento autodestructivo, se explica el porqué y se proporciona una estrategia con la que puedes solucionar ese comportamiento negativo. Este resumen lo basaré en explicar las zonas erróneas para no hacerlo demasiado largo.
Por otra parte, algo en lo que el autor hace mucho énfasis es vivir el presente para ser feliz y eliminar esas zonas erróneas (comportamientos autodestructivos que impiden tu bienestar y felicidad). Pasamos mucho tiempo pensando en el pasado y en el futuro y muchas zonas erróneas son esfuerzos por vivir fuera del presente.
Estos son los puntos más importantes del libro. Espero que este análisis y resumen te sirva de ayuda.
No son las personas o cosas lo que te hace infeliz, sino tus pensamientos sobre ellos.– Wayne Dyer

1-Haciéndote cargo de ti mismo

Si tu estancia en la tierra es tan corta, debería ser por lo menos agradable. En pocas palabras, se trata de tu vida; haz con ella lo que tú quieres.
Los sentimientos no son simples emociones que te suceden. Los sentimientos son reacciones que eliges tener.
En la sociedad actual se tiende a pensar que las personas inteligentes son las que tienen muchos títulos académicos, sacan buenas notas en los exámenes, son buenos en  matemáticas o física, hablan muy bien y de forma educada o tienen mucha memoria. Sin embargo hay muchas personas como estas que sufren depresión, ansiedad o incluso están en algún psiquiátrico.
Una persona inteligente debería ser descrita como feliz y efectiva en el día a día, que sabe solucionar problemas, crea recursos, es autónoma, independiente y supera las adversidades.
Además, una persona inteligente acepta los problemas como parte de la vida diaria y tiene la capacidad de sentir las emociones que quiere en cada momento vital.
Los sentimientos no son simples emociones que te suceden. Los sentimientos son reacciones que eliges tener. Tú eres el responsable de lo que piensas y lo que sientes y puedes aprender a pensar de forma diferente respecto a cualquier cosa. De ti y de las elecciones que hagas depende que las experiencias de tu vida sean estimulantes y agradables.

2-El propio amor

La propia estima no puede ser verificada por los demás. Tú vales porque tú dices que es así. Si dependes de los demás para valorarte, esta valorización estará hecha por los demás.
En la sociedad esta bien visto tratar bien a los demás y amarlos, sin embargo se olvida de que para alcanzar la felicidad es fundamental quererse a sí mismo y valorarse.
Todo empieza amándose a sí mismo. De esa forma podrás amar a los demás y hacer cosas por ellas por el mero placer de ser generoso y sin esperar nada a cambio. ¿Has pensado en el valor que tendría dar algo desde una persona que no vale nada? ¿Cómo puedes dar amor si no vales nada? ¿Qué valor tendría tu amor?
Tú mismo elijes el valor que tienes y no tienes que preguntar o dar explicaciones a nadie. Tu propio valor es un hecho que no esta relacionado ni con tu comportamiento ni con tus sentimientos. Puedes escoger ser valioso para siempre; no importa que en un momento hayas hecho algo de lo que te sientas arrepentido.

3- No necesitas la aprobación de los demás

La necesidad de aprobación de los demás equivale a decir: “Lo que tú piensas de mi es más importante que la opinión que tengo de mi mismo.
Puede que desees la aprobación de los demás, ya que es natural sentirse feliz con el apoyo y aceptación de los demás. Pero necesitarla, es una de las zonas erróneas más negativas.
Es negativo necesitar la aprobación de una persona y aun más, necesitarla cada vez que quieres tomar una decisión, solucionar un problema o hacer cualquier cosa.
Deshazte de la necesidad de aprobación si quieres ser feliz y desarrollarte personalmente. 

4-La ruptura con el pasado

Sólo los fantasmas se revuelcan en el pasado, explicándose a si mismos con descripciones basadas en sus vidas ya pasadas. Tú eres lo que eliges ser hoy en día, no lo que antes elegiste ser.
A menudo las personas se anclan en el pasado y se ponen etiquetas. Comentarios como los siguientes son frecuentes: “Así soy yo”, “Yo siempre he sido así”, “No puedo evitarlo” o “Es mi carácter”. 
Autoetiquetarse o autodefinirse no es inadecuado en si, aunque puede serlo si se usa de forma perjudicial. Asimismo, es usual usar esas etiquetas como excusas para seguir igual y no esforzarse por cambiar. Si esas autoclasificaciones son negativas, estas perdiendo tu potencial de crecimiento.  
 Esas autoetiquetas provienen del pasado pero el pasado ya no existe, lo único que tenemos ahora es el presente. Cada vez que usas frases como “Yo soy así” estas dándote una justificación para no cambiar y mejorar o ser más feliz.
Cambia el “Yo soy” por “He escogido ser” para ser producto de tus elecciones.

5- Las emociones inútiles: culpabilidad y preocupación

Si crees que sentirte mal o preocuparte lo suficiente cambiará un hecho pasado o futuro, quiere decir que resides en otro planeta con un diferente sistema de realidad.
Dos de las emociones más inútiles de toda la vida son la culpabilidad por lo hecho y la preocupación por lo que pasará. Con la culpabilidad desperdicias tus momentos presentes y con la preocupación te mantienes inmovilizado. 
Puedes seguir lamentándote todos los días, sintiéndote culpable y aún así no solucionarás nada ni mejorarás tu forma de comportarte. Aunque te sientas culpable, no vas a cambiar nada. Lo que si lo hará es proponerse aprender de lo sucedido y cambiar.
Además, la preocupación sirve para evadirse de lo que realmente se necesita afrontar. Si te observas preocupándote, pregúntate: ¿De qué me estoy evadiendo al gastar este momento en preocupaciones? Tras ello, actúa sobre lo que estas evitando. Lo mejor para la preocupación es la acción.

6-Explorando lo desconocido

Sólo los inseguros ansían la seguridad.
Mientras seas un humano y vivas en este mundo, nunca podrás tener seguridad. Y si fuera así, sería muy muy aburrido. Lo seguro elimina la excitación y la emoción.
La seguridad que si es positiva para tu crecimiento personal es la seguridad interior de tener confianza en ti mismo
La educación que recibimos en esta sociedad nos enseña desde niños que tenemos que andar con cuidado; se fomenta la precaución y no la curiosidad. “No vayas allí”, “No hables con desconocidos”, “No vayas solo a ningún lado” son frases frecuentes.
Se tiene la creencia de que lo desconocido es igual al peligro. Se piensa que lo que hay que hacer en la vida es ir a lo seguro e ir a donde va el resto de la gente. Solo los aventureros o “temerarios” se atreven a arriesgarse y explorar lo que no se conoce.
Si crees en ti, puedes explorar las zonas de la vida que no te ofrecen nada seguro y evitar seguir el camino que todos los demás caminan. Las personas que históricamente han destacado (Da vinci, Beethoven, van Gogh, Einstein o Neil Armstrong) no se caracterizan precisamente por haber seguido los pasos de los demás y no aventurarse a lo desconocido. De hecho, fueron los pioneros en adentrarse en nuevos y desconocidos territorios.
Abandona la creencia de que es mejor lo familiar que lo desconocido. Lo inseguro y desconocido puede provocarnos inseguridades pero son necesarias para cambiar, mejorar y vivir nuevas emociones.

7- Rompiendo la barrera de los convencionalismos

No hay reglas ni leyes ni tradiciones que se puedan aplicar universalmente… incluyendo ésta.
Toda nuestra vida esta plagada de los “debes hacer esto” y la gente los aplica sin pensar en el porqué y en sus consecuencias. La suma de todos esos “debes” son otra zona errónea. 
No se trata de sugerir que desprecies la ley. Las leyes son necesarias para una sociedad civilizada aunque si se obedece ciegamente a los convencionalismos, es algo distinto y que puede llegar a ser muy destructivo. 
Cuando estas leyes no tienen mucho sentido y dejas de funcionar eficientemente, podrías reconsiderar esas normas y tu comportamiento respecto a ellas. El condicionarse demasiado a la sociedad puede ser un comportamiento neurótico y que lleve a la depresión, ansiedad e infelicidad.
Abraham Lincoln dijo:
Nunca tuve una política que pudiese aplicar siempre. Simplemente trataba de hacer lo que me parecía sensato en el momento preciso”.
Comportamientos que resultan de los “deberías y no deberías”: 
  • Vestirse para una ocasión de una forma incómoda o que no te gusta ( por ejemplo ponerse un traje de chaqueta a 35ºC).
  • Tomar alcohol para socializarte porque es lo “normal”.
  • Asistir a una boda aunque no conozcas a los novios o te caigan mal.
  • Lavar los platos y limpiar la casa porque eres mujer.
  • Que por ser mujer no invites a un hombre a salir aunque te guste.
  • Tener que buscar siempre la forma correcta de hacer algo: una receta de comida, una reparación…
  • Ver el partido porque es importante y todo el mundo lo verá aunque no influya en tu vida.
  • Pegar saltos de alegría por un gol porque todos los demás lo hacen.
  • Entrar a una discoteca o ir a un concierto de alguien que no te gusta porque van tus amigos.

8-La trampa de la justicia

Si el mundo estuviera tan organizado que todo tuviera que ser justo, no habría criatura viviente que pudiera sobrevivir ni un solo día. A los pájaros se les prohibiría comer gusanos y habría que atender a los intereses personales de todos los seres humanos.
Las personas quieren buscar la justicia y si no la encuentran sienten frustración, tristeza o enfado. Sin embargo, la justicia no existe y nunca existirá. El mundo funciona así y así seguirá. 
Solo hay que observar la historia, la naturaleza y la actualidad para darse cuenta. Nuestra cultura promete y valora la justicia y los políticos hablan de ella en muchos de sus discursos.
Sin embargo, pocos de ellos siguen el ejemplo. Algunos animales se comen a otros, hay terremotos, sequías e inundaciones que sufren personas que no se lo han merecido, guerras, drogas, crímenes, asesinatos. Pero todo ello es parte de la forma de funcionar del mundo.
Exigir justicia no es un comportamiento negativo aunque se convierte en zona errónea si te castigas a ti mismo al no poder tener la justicia que quieres.
Puedes escoger ser feliz o desgraciado pero ello no esta relacionado con la injusticia que veas a tu alrededor. Puedes trabajar para colaborar a suprimir la injusticia y puedes decidir que no te dejarás vencer psicológicamente por ella. ¿Para qué preocuparse por la justicia si no intentas solucionarla?

9-Terminando con las postergaciones

No es necesario derramar una sola gota de sudor para postergar hacer cualquier cosa.
Hay pocas personas que puedan decir que nunca realizan postergaciones a pesar de que a largo plazo resultan contraproducentes. 
El postergar en si no es neurótico, sino la reacción emocional que lo acompaña y la inmovilización que produce. Si te gusta postergar cosas, no sientes culpa por ello o no te perjudica, sigue postergando. Pero para la mayoría de las personas el postergar es una forma de evadirse y de vivir el momento presente.
Si eres la típica persona que dice que va a cambiar y vivir de otra manera, decirlo no te va a servir para nada (a menos que lo hagas con un compromiso real). Decirlo suele servir para postergar la acción y nunca terminar de hacer algo.
Lo que haces es el único medidor para medirte como persona, no lo que dices o lo que dicen de ti. Emerson dijo:
No digas cosas. Lo que eres, relumbra sobre ti mientras lo haces, y atrona con tal fuerza que no puedo oír lo que alegas en su contra.
 La próxima vez que estés hablando sobre algo que vas a hacer, sabiendo que no lo harás, recuerda la frase anterior ya que es la solución a la postergación.

10- Proclama tu independencia

En cualquier relación humana en la cual dos personas se convierten en una, el resultado siempre será dos medias personas.
El asunto del abandono del nido y ser independiente es complicado porque nuestra sociedad nos enseña que debemos cumplir con lo que se espera de nosotros en algunas relaciones, que incluyen a los padres, hijos, figuras de autoridad y los seres queridos.
Si disfrutas de la manera en la que interactúas con las personas y estas no interfieren con los objetivos que te has puesto en la vida, no necesitas cambiar esa forma de iteractuar. 
Sin embargo, el depender de una persona psicológicamente es distinto y perjudicial. Supone una relación no elegida y con la que te sientes obligado a ser alguien que no quieres ser, además de sentirte forzado a comportarte de cierta forma.
Si quieres ese tipo de relación y te supone bienestar, no es insana. Pero si la necesitas para sentir bienestar o te sientes obligado a tenerla, suponiéndote malestar o resintiéndote, es una zona errónea. 
Es la obligación la que constituye el problema: la obligación produce culpa y dependencia, mientras que la libre elección produce amor e independencia.
Ser independiente significa estar libre de las relaciones obligatorias, ausencia de comportamiento dirigido a los demás, no necesitar a alguien para ser feliz (distinto a desear relaciones con los demás) o tomar decisiones.

11- Adiós a la ira

El único antídoto para la ira es la eliminación de la frase interna “Si sólo fueras más parecido a mi”.
Aunque la expresión de la ira es más saludable que reprimirla, lo más sano es no sentirla en absoluto. No hay por qué sentir la ira, no es algo “humano” como se suele justificar y, de hecho, es una zona errónea que incapacita psicológicamente.
Es una elección y un hábito que se aprende ante la frustación. Es debilitante y puede producir insomnio, cansancio, úlceras o hipertensión, conducir a la culpabilidad o a la depresión.
Cuando te enfrentas a una situación que no funciona como te gustaría, sientes frustación y reaccionas con enfado. Sin embargo, tienes capacidad de elegir: la rabia y la risa se excluyen mutuamente y tú tienes el poder suficiente como para escoger cualesquiera de las dos.
Puede que la característica más destacable de la gente sana es un sentido del humor sin hostilidad. Un buen remedio para la ira es ayudarte  a ti mismo y a los demás a elegir la risa y aprender a observar desde fuera las situaciones tan incongruentes y absurdas que ocurren en la vida.

12-Retrato de la persona sin zonas erróneas

  • Están demasiado ocupados para fijarse en lo que hacen sus vecinos.
  • Disfrutan todo lo que les da la vida; se sienten cómodas haciendo cualquier cosa y no pierden el tiempo quejándose o deseando que las cosas fueran de otra manera.
  • Están libres del sentimiento de culpa y de los acontecimientos que ocurrieron en el pasado.
  • No se atormentan con preocupaciones. Algunas circunstancias por las que otras personas pasan pensando horas y horas,  a penas les afectan.
  • No tienen necesidad de aprobación de los demás.  
  • Se ríen y hacen reír de casi cualquier cosa y situación, de acontecimientos absurdos y de los más serios y solemnes.
  • Se aceptan a sí mismas sin quejas. Aceptan que son seres humanos y que serlo implica ciertos atributos humanos. Saben cuál es su aspecto físico y lo aceptan.
  • Aprecian la naturaleza. Les encanta estar al aire libre disfrutando, corriendo, paseando o haciendo cualquier cosa que no la perjudique.
  • No tienen compromiso emocional con los problemas. Aceptan que son parte de la vida y eso les permite superarlos con facilidad.
  • No necesitan llamar la atención sobre sí mismos y no critican, son hacedores.
  • Ayudan a los demás. Persiguen el cambio social pero no se preocupan por los problemas por las noches ni piensan en las injusticias sin tomar acción.
  • Son honestos, no pretenden mentir ni evadirse.
  • Creen que lo que son es su propia responsabilidad y nunca culpan a los demás de lo que les pasa.
  • Tienen altos niveles de energía. Necesitan poco sueño y están sanos.
  • Son muy curiosos, siempre buscan cosas que saber, hacer y aprender.
  • No tienen miedo al fracaso y se arriesgan a adentrarse en lo incierto y desconocido. No equiparan los resultados externos con su éxito como ser humano.

lunes, 21 de diciembre de 2015

animal totemico

https://sonopuntura.wordpress.com/2012/09/22/descubre-tu-animal-totemico-en-las-cartas-de-la-rueda-medicinal/

TÓTEM LOBO

El lobo es un tótem que aparece en múltiples culturas del planeta: en Europa, donde una loba fundó la antigua Roma; entre los Indios de América del Norte y Central y en la cultura europea. En todas ellas con significados similares.
Históricamente el tótem del lobo aparece con los fundadores de Roma, Rómulo y Remo. Los dos hermanos fundadores fueron criados y amamantados por una loba.
En la mitología nórdica el lobo es un símbolo de victoria al ser montado por Odín y las Valkirias en el campo de batalla.
Como símbolo celta el Lobo fue considerado fuente de energía lunar.
En Asia el lobo es guardián de las puertas que permiten la entrada a los seres en los reinos celestiales. Entre los antepasados de Gengis Khan el lobo es símbolo de inteligencia, astucia, comunicación, amistad, lealtad, generosidad y compasión. Y se le relaciona también con la magia lunar.
Los Indios Americanos siempre han considerado a los lobos como maestros o señaladores de caminos. Los lobos son ferozmente leales a sus parejas y tienen un fuerte sentido de la familia, a la vez que mantienen su individualidad. En las estrellas, Lobo está representado por el Perro, Sirio, que muchas tribus aborígenes consideran ser el hogar de los Antiguos.
La imagen del lobo salvaje aullando a la luna es un símbolo de gran alcance que afecta a todos; es ya un arquetipo de nuestro inconsciente colectivo. Para los que podeen como Tótem o Espíritu guía al lobo, esta imagen es un recordatorio de la importancia de su libertad personal.

Los lobos son símbolo de la resistencia y el aguante físico. Pueden correr 35 kilómetros diarios en busca de presas. Son animales muy incomprendidos, que se han ganado injustamente la reputación de seres malvados y de gran sangre fría. En realidad los lobos son criaturas amistosas y sociales y la agresión es algo que evitan a toda costa. Prefieren gruñir o adoptar determinada postura para mostrar dominio.
Los lobos tienen un fuerte sentido de familia, pero aún así siguen siendo capaces de mantener su individualidad. Representan el espíritu de libertad a la vez que comprenden que tener libertad individual exige cumplir con responsabilidades.

El lobo tótem es un maestro espiritual de primer orden y cuando aparece es porque necesitamos guía en nuestras vidas. Suelen ser gente con inquietudes espirituales, incluso maestros que enseñan a otros acerca de lo sagrado. Es un tótem que “sirve a los que sirven”; a personas que se dedican a enseñar a los demás.
El Lobo también enseña a equilibrar la responsabilidad y las necesidades familiares con el mantenimiento de la propia individualidad e identidad personales.
El lobo es un comunicador increíble pues es capaz de utilizar el tacto, movimientos corporales, el contacto visual y hacer uso de multitud de expresiones vocales complejas . El lobo siempre se hace entender. Las personas Lobo están en la misma línes : son expresivas tanto verbal como físicamente; son naturalmente elocuentes en el habla y poseen también el don de la escritura creativa.
Para entender los símbolos del Lobo hay que entender primero r el corazón del lobo. No es real en absoluto la imagen de ferocidad del lobo; es una criatura con un alto sentido de la lealtad y la fuerza. Tampoco es un ser “solitario". Por el contrario, es en realidad una criatura social, amigable y sociable con sus homólogos.Probablemente los lobos son los animales salvajes más incomprendidos. Abundan los cuentos de su sangre fría, a pesar de tener rasgos amigables, sociables e inteligentes. Verdaderamente son espíritus libres, aunque sus manadas son altamente organizadas. Parecen hacer grandes esfuerzos por evitar los enfrentamientos, que raramente son necesarios cuando con un cambio en la postura, un gruñido o una mirada logra exitosamente hacerse entender.
Tradicionalmente, alguien con medicina de Lobo tiene un fuerte sentido de sí mismo y se comunica muy bien mediante cambios sutiles en la inflexión de la voz y los movimientos corporales. A menudo encuentra nuevas soluciones a los problemas, a la vez que proporciona la estabilidad y el apoyo que uno normalmente asocia con una estructura de familia. La medicina de Lobo incluye el poder de enfrentarse a su propio ciclo con dignidad y valentía, la muerte y el renacimiento, la enseñanza del Espíritu, la guía en los sueños y las meditaciones, el instinto ligado a la inteligencia, los valores sociales y familiares, la astucia sobre el enemigo, la habilidad de pasar desapercibido, la constancia, la destreza de protegerse a sí mismo y a su familia, la habilidad de aprovechar los cambios.
Los atributos del Lobo incluyen la inteligencia, la astucia, la comunicación, la amistad, la lealtad, la generosidad y la compasión

El Tótem lobo elige a los que realmente entienden la profundidad de la pasión que enseña esta noble criatura. El Lobo representa la fe y comprensión más profundas. Además, el lobo posee una enorme inteligencia como se infiere al observar sus estrategias de caza, hábitat y migración.
El Lobo posee la sabiduría interior y nos otorga confianza y deseos de libertad en equilibrio.
El lobo tiene mucho poder para protegernos en momentos de debilidad y ante situaciones difíciles. Otorga los dones de la inteligencia, astucia, comunicación, amistad, lealtad, generosidad y compasión.

jueves, 10 de diciembre de 2015

receta de amor

Polvo de estrellas, 
rayos de luna, 
brillos de tus ojos 
y aliento de dragon 
agitado, 
no revuelto 
y envuelto en tu olor, 
lo comprimo entre mis manos 
y al chakra korazon, 
ahora si, 
komo pilas alkalinas 
me funciona el interior, 
es la fuerza y la energia 
ke potencia nuestro amor, 
a traves del hilo rojo ke nos konekta a los dos, 
yo te mando, 
tu recibes, 
disfrutamos del amor.

makillaje



La belleza
 escondida tras el makillaje de tu rostro 
me hipnotiza 
y me promete no olvidarla. 
El makillaje, 
cruel, 
me devora los ojos 
y me empaña las lagrimas, 
poderosa mascara, 
cruda imagen, 
la realidad ke nos imponen 
antes de despertar..

miércoles, 15 de octubre de 2014

respiro

Respirar..
komo un arbol se mece, 
adelante y atras, 
cada movimiento refleja la belleza de lo simple,
cada flor, cada hoja, cada brote,
kon su estudiado y lento desarrollo 
nos demuestra la importancia de la paciencia, 
el premio a la constancia, la atencion al detalle..
komo desde lo mas profundo de la tierra, 
en silencio, desde el anonimato
las raices recogen los elementos esenciales
ke lograran todo el esplendor y la belleza humilde del todo 
gracias a las partes.

miércoles, 12 de febrero de 2014

OCHO PALABRAS MÁGICAS



MUÉVETE

Mueve tu casa, tu cama, tu cuerpo.
Camina, sal por las montañas, sal de la rutina del trabajo, las relaciones y los patrones de vida. Cambia tu perspectiva. Acércate a aquellas personas con las que puedas ser auténtico y nutran tus sueños más locos. No necesitas mover montañas, trasladar una pequeña piedra puede hacer maravillas.

TOCA

Toca las partes que Amas de tu cuerpo.
Acaricia a las personas que amas. Da abrazos en la panadería, en el parque, en las puertas de toda la ciudad. Besa a la gente en la mejilla. Acaricia a tu gato o tu perro un poco más. Saborea la sensación de un pañuelo de seda, de una pieza de madera, de las diferentes texturas. El musgo, las cortezas, las rocas y el agua. Mientras más lo hagas te sentirás más a gusto con el placer de tocar.

ESCUCHA

Siéntate en silencio y observa cuanto hay allí para ser escuchado.
Escucha a la gente, lo que realmente están diciendo. Escucha hasta la última nota de cada canción. Escucha tu voz interna, esa que solo escuchas cuando la confusión de cada día disminuye. Oye el susurro de las hojas, el llamado de las ranas, el crujido de la madera ardiendo en tu chimenea. Escucha con tu corazón y siempre escucha aquello que nunca es hablado.

SIENTE

El dolor, experimenta el gozo, hasta que sientas que vas a evaporarte. Permítete reír hasta que te duela, siente el amor desde lo más profundo de tu corazón. Ríndete a la sensualidad de la vida. Enójate y expresa tu frustración, si es el caso, pero hazlo a solas. Si no sientes de verdad, no estás vivo.

CONFÍA

Tú sabes lo que necesitas saber. Detén tus dudas.
Aquella cosquilla interna es tu más alta verdad y ella te servirá del mejor modo. Te arrepientes cuando desconoces o niegas tu intuición. Ten esto en cuenta: Finalmente, tú y sólo tú sabes lo que es mejor para ti. Si consumes, sin darte cuenta, todo tu día pintando, eso es lo que debes hacer. Si te encanta caminar al lado del océano, encuentra la forma de llegar allí. Si no confías completamente en ti, te conviertes en moho.

REÚNETE

Con los hombres y mujeres que Amas.
Toma el té acompañado, camina en compañía por el bosque, conversa y habla, lee en voz alta para otros, canta tu propia canción. Celebra que tu cabello, tu piel, tu cuerpo y tus historias son diferentes a las de los otros y a su vez son completamente parecidas. Cocina y come en compañía.

RECIBE

Por una vez, deja de dar y dar y dar a todos menos a ti mismo.
Acepta los cumplidos con gracia. La voz que necesitas oír, el abrazo, ese momento para conversar, la comida en tu mesa, el dinero que necesitas, siempre serán suministrados. Ábrete a recibir, abre tus manos para que sean llenadas con abundancia. Recibe todas las cosas buenas que mereces y recuerda disfrutar tu vida.

AGRADECE
Matén una postura amable y agradecida.
El agradecimiento es una energía poderosa que reconforta a quien la emite y a quien la recibe. Dá gracias por la simple existencia, por el sol en tus días y la luna de tus noches, por los alimentos en tu mesa, por el estado de equilibrio perfecto de tu cuerpo. Agradece que tienes una conciencia que te ha traido hasta este momento presente apreciando lo mejor de tu existencia. Sé agradecido con quienes te rodean, pues todos están contribuyendo en la cocreación de tu mundo.

- Puente de Luz -

jueves, 30 de enero de 2014

sueño

Recogiendo pekeños suspiros recorro tu territorio..
tu boca entreabierta me indica el exito..
me estremezko y me fundo mas en el interior de tu pecho..
he llegado..y tu conmigo..
Inspiras gotas por mi cuerpo 
para fundirlas kon las tuyas..
sonrojas todo mi cuerpo kon la pasion del tuyo.
nublas hasta mi razon kon kada jadeo..
Deleitas mi paladar kon el sabor de tus sexo..
mandas a mi manos para agrandar tu deseo..
enbaucas a mis ojos a perderse en los tuyos.
y entonces..suspiro..y despierto.

jueves, 30 de mayo de 2013

EL ÁRBOL GENEROSO



Érase un árbol copudo, denso, fuerte; sobre todo fuerte frente a la lluvia y los vientos huracanados que desmelenaban salvajes su frondosa cabellera verde.

Pero el árbol tenía una debilidad: un niño, a quien amaba más allá de sí mismo. Lo amaba desde que la madre del recién nacido venía, casi todos los días, con el bebé en brazos, lo mecía y lo dormía contándole nanas entrañables, apoyada en su tronco rugoso, sentada sobre sus raíces vegetales. El corazón del árbol creció, casi sin sentirlo, al aire de aquellas delicadas nanas, haciéndose a la medida del corazón inmenso de aquella mujer.

Un día, la madre murió; el niño tenía cuatro años. Y fue precisamente entonces cuando el corazón de madera del árbol sintió que le maduraban por dentro las entrañas de la madre muerta. Amar es tener algo hermoso y querer compartirlo. Tomó cariño al niño, tanto que cuando le veía venir, agotaba jubiloso sus ramas y le gritaba:

- Ven, ¿quieres jugar? Vas a ser el rey de la selva. Toma mis flores y mis hojas, trenza una corona, colócala en tu cabeza.

Y el niño pasea por los senderos del bosque.

¡Y el árbol fue feliz con la ofrenda de su fronda!

Nadie puede detener la vida. El niño creció, otras instancias llenaron su corazón. Ya no quería jugar a ser el rey de la selva; su corazón quería cosas, cosas, cosas... pero no las tenía, y su rostro languidecía de tristeza.

- ¿Por qué estás triste? - le preguntó el árbol.

- Porque necesito cosas y no tengo dinero para comprarlas.

- No sufras por eso. Ven: súbete en mis brazos, están cargados de manzanas, toma las que quieras, llévalas al mercado, véndelas y tendrás el dinero que necesitas. ¡Y el árbol fue feliz con la ofrenda de sus frutos en sazón!

Pasó el tiempo, tiempo de soledad para el árbol; pero una mañana su corazón volvió a estremecerse de alegría. El niño de otros tiempos, hombre ahora, volvió junto a él, eso sí, serio, pensativo: - ¿Qué te pasa? - le preguntó el árbol -. ¿Por qué estás triste?

- Porque quiero hacerme una casa y no tengo madera.

- No sufras por eso: toma tu hacha y corta mis ramas más robustas, hazte una casa y sé feliz. El niño de otros tiempos, hombre ahora, tomó el hacha y fue segando los brazos henchidos de savia del árbol. Y se hizo una casa al borde del bosque.

¡Y el árbol fue feliz con la ofrenda de su madera!

Pero el corazón del hombre no se llena con cosas. Hastiado de vivir en su casita de madera al borde del bosque, el niño de otros tiempos, hombre maduro ahora, volvió a internarse en la maraña de la selva. Cuando el árbol lo divisó a lo lejos, se estremeció de gozo y le preguntó:

- Te veo de nuevo triste, ¿qué te pasa, no te ha llegado la madera?

- Sí, pero estoy aburrido de ver siempre el mismo paisaje, de oír siempre el eco de mis pasos resonando sobre la madera. Me han dicho que lejos, muy lejos, hay mares bellísimos, paisajes de ensueño, gentes extrañas, y quiero conocerlas... pero no tengo barca.

- No sufras por eso. Empuña de nuevo el hacha, tala mi tronco a raíz del suelo y hazte una barca. Luego, con las pocas ramas que me quedan, lábrate unos remos y vete a navegar: conocerás esos mares bellísimos, paisajes de ensueño y gentes extrañas.

¡Y el árbol fue feliz con la ofrenda de su tronco!

Pasó mucho tiempo, tanto que el viejo árbol generoso apenas respiraba ya por algunos retoños verdes. Hasta que un día, empinándose sobre la hierba, vio que llegaba su antiguo amigo. Casi no le reconoció: volvía encanecido, vacilante el paso, envejecido.

- Ven, viejo amigo - invitó el árbol -. Y ahora, ¿qué necesitas?

- Nada, no necesito nada. Estoy cansado de tanto viajar. Ahora no busco más que un lugar tranquilo donde sentarme, volver la vista atrás y reposar.

- Acércate a mí, - replicó el viejo árbol agotado -

Ven, siéntate en el tronco que cortaste a ras de tierra: es lo único que puedo ofrecerte... Descansa.

Y el niño de otros tiempos, anciano ahora, se sentó y descansó. ¡Las raíces del árbol morían alegres con la última ofrenda de su viejo muñón!

LÓPEZ ARRÓNIZ, Prudencio. “Más allá...”

miércoles, 27 de febrero de 2013

hacia el presente

 ...embarco hacia el horizonte, 
la arena se me agarra celosa 
y komo si no kisiese ke partiera 
se me pega, 
el agua, el mar, 
esta trankilo, trankila, 
pekeños y timidos tirabuzones 
me salen al encuentro 
y con cariño sueltan la arena, 
grano a grano, 
embate tras embate, 
no kiero volver la cabeza, 
se lo ke dejo, 
pero la costumbre me insiste..
no! 
esta vez, 
el horizonte es lo uniko ke kiero mirar, 
lo ke kiero rekordar kuando rekuerde mi marcha, 
siento komo los hilos ke me unen al pasado 
se van desprendiendo a medida ke avanzo hacia lo mas profundo, 
sensaciones contrapuestas me hacen determe un momento, 
avanzo...hacia el presente..

martes, 29 de enero de 2013

sueño la realidad



Sal a la calle 
baja la ultima cuesta arriba
 gira a la izquierda la derecha
 entretente un poko kon la lluvia
 sekate kon el viento del este
 adivina si es de noche
 o todavia no te has dormido
 donde todo sea polvo de ciencolores
 es ke ya kieres andar mas
 has enkontrado el reino de las mariposas...

martes, 13 de noviembre de 2012

sin luz

y hoy recuerdo la luna...
ausente de mi cielo, nuestro cielo, 
hoy, disfruto la noche sin reflejos, 
me evado del sol y de su influjo, 
camino a tientas por caminos vistos con la luz de mis ojos, 
descubro, 
descubro realidades ke se esconden a la transformacion de los colores, 
me baño, y disfruto de los matices sutiles ke mis sentidos me traen, 
a ciegas, 
dejo a un lado la experiencia de lo optico 
y me dejo llevar por lo sutil,
investigo kon mis manos, 
paladeo la textura,
olfateo los matices,
oigo y escucho..escucho..
y sobre todo siento, 
me arropo en l@s mios,
y al abrirlos ojos de nuevo a esta extraña realidad
recuerdo kien soy, todavia incompleto..

lunes, 12 de noviembre de 2012

en medio

en medio, en el mismo centro de todo, 
me miro, me veo, respiro, me cuesta...
y vuelvo a respirar..
ahora, 
pregunto, me pregunto, 
y no encuentro el signo de interrogacion, 
me pienso, en color, kon el sol y el frio, 
calor..solo si me kedo muy kieto, 
kalor y luz, kieto..
y vuelvo a pensarme, 
los ojos cerrados, sensacion de caida, 
ingravidez..vuelo..vuelo hacia mi interior, 
..oscuridad..
..os-cu-ri-dad..
ecos, ecos de imagenes en marcha, 
ecos de hoys y luegos, 
recuerdos y presentes, 
vidas y muertes..
en medio, en el mismo centro de todo..

domingo, 21 de octubre de 2012

musica

..en los pentagramas de mi cabeza 
las letras bailaban la musica..
el silencio..
inundaba el kuerpo,
kontenido..
el pecho palpitaba,
erizado..
el vello ventilaba las pasiones,
anegados..
mis ojos..bebian ternura,
mientras..
los compases del estribillo,
entre alegres y nostalgikos,
mientras..
pies y manos al compas..
mientras..
notas y notas
 komo dardos en plena diana, 
me hacen llegar a de donde nunca me fui..
a mi..

jueves, 4 de octubre de 2012

El gato que caminaba solo [Cuento infantil. Texto completo] Rudyard Kipling


Sucedieron estos hechos que voy a contarte, oh, querido mío, cuando los animales domésticos eran salvajes. El Perro era salvaje, como lo eran también el Caballo, la Vaca, la Oveja y el Cerdo, tan salvajes como pueda imaginarse, y vagaban por la húmeda y salvaje espesura en compañía de sus salvajes parientes; pero el más salvaje de todos los animales salvajes era el Gato. El Gato caminaba solo y no le importaba estar aquí o allá.
También el Hombre era salvaje, claro está. Era terriblemente salvaje. No comenzó a domesticarse hasta que conoció a la Mujer y ella repudió su montaraz modo de vida. La Mujer escogió para dormir una bonita cueva sin humedades en lugar de un montón de hojas mojadas, y esparció arena limpia sobre el suelo, encendió un buen fuego de leña al fondo de la cueva y colgó una piel de Caballo Salvaje, con la cola hacia abajo, sobre la entrada; después dijo:
-Límpiate los pies antes de entrar; de ahora en adelante tendremos un hogar.
Esa noche, querido mío, comieron Cordero Salvaje asado sobre piedras calientes y sazonado con ajo y pimienta silvestres, y Pato Salvaje relleno de arroz silvestre, y alholva y cilantro silvestres, y tuétano de Buey Salvaje, y cerezas y granadillas silvestres. Luego, cuando el Hombre se durmió más feliz que un niño delante de la hoguera, la Mujer se sentó a cardar lana. Cogió un hueso del hombro de cordero, la gran paletilla plana, contempló los portentosos signos que había en él, arrojó más leña al fuego e hizo un conjuro, el primer Conjuro Cantado del mundo.
En la húmeda y salvaje espesura, los animales salvajes se congregaron en un lugar desde donde se alcanzaba a divisar desde muy lejos la luz del fuego y se preguntaron qué podría significar aquello.
Entonces Caballo Salvaje golpeó el suelo con la pezuña y dijo:
-Oh, amigos y enemigos míos, ¿por qué han hecho esa luz tan grande el Hombre y la Mujer en esa enorme cueva? ¿cómo nos perjudicará a nosotros?
Perro Salvaje alzó el morro, olfateó el aroma del asado de cordero y dijo:
-Voy a ir allí, observaré todo y me enteraré de lo que sucede, y me quedaré, porque creo que es algo bueno. Acompáñame, Gato.
-¡ Ni hablar! -replicó el Gato-. Soy el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aquí o allá. No pienso acompañarte.
-Entonces nunca volveremos a ser amigos -apostilló Perro Salvaje, y se marchó trotando hacia la cueva.
Pero cuando el Perro se hubo alejado un corto trecho, el Gato se dijo a sí mismo:
-Si no me importa estar aquí o allá, ¿por qué no he de ir allí para observarlo todo y enterarme de lo que sucede y después marcharme?
De manera que siguió al Perro con mucho, muchísimo sigilo, y se escondió en un lugar desde donde podría oír todo lo que se dijera.
Cuando Perro Salvaje llegó a la boca de la cueva, levantó ligeramente la piel de Caballo con el morro y husmeó el maravilloso olor del cordero asado. La Mujer lo oyó, se rió y dijo:
-Aquí llega la primera criatura salvaje de la salvaje espesura. ¿Qué deseas?
-Oh, enemiga mía y esposa de mi enemigo, ¿qué es eso que tan buen aroma desprende en la salvaje espesura? -preguntó Perro Salvaje.
Entonces la Mujer cogió un hueso de cordero asado y se lo arrojó a Perro Salvaje diciendo:
-Criatura salvaje de la salvaje espesura, si ayudas a mi Hombre a cazar de día y a vigilar esta cueva de noche, te daré tantos huesos asados como quieras.
-¡Ah! -exclamó el Gato al oírla-, esta Mujer es muy sabia, pero no tan sabia como yo.
Perro Salvaje entró a rastras en la cueva, recostó la cabeza en el regazo de la Mujer y dijo:
-Oh, amiga mía y esposa de mi amigo, ayudaré a tu Hombre a cazar durante el día y de noche vigilaré vuestra cueva.
-¡Ah! -repitió el Gato, que seguía escuchando-, este Perro es un verdadero estúpido.
Y se alejó por la salvaje y húmeda espesura meneando la cola y andando sin otra compañía que su salvaje soledad. Pero no le contó nada a nadie.
Al despertar por la mañana, el Hombre exclamó:
-¿Qué hace aquí Perro Salvaje?
-Ya no se llama Perro Salvaje -lo corrigió la Mujer-, sino Primer Amigo, porque va a ser nuestro amigo por los siglos de los siglos. Llévalo contigo cuando salgas de caza.
La noche siguiente la Mujer cortó grandes brazadas de hierba fresca de los prados y las secó junto al fuego, de manera que olieran como heno recién segado; luego tomó asiento a la entrada de la cueva y trenzó una soga con una piel de caballo; después se quedó mirando el hueso de hombro de cordero, la enorme paletilla, e hizo un conjuro, el segundo Conjuro Cantado del mundo.
En la salvaje espesura, los animales salvajes se preguntaban qué le habría ocurrido a Perro Salvaje. Finalmente, Caballo Salvaje golpeó el suelo con la pezuña y dijo:
-Iré a ver por qué Perro Salvaje no ha regresado. Gato, acompáñame.
-¡Ni hablar! -respondió el Gato-. Soy el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aquí o allá. No pienso acompañarte.
Sin embargo, siguió a Caballo Salvaje con mucho, muchísimo sigilo, y se escondió en un lugar desde donde podría oír todo lo que se dijera.
Cuando la Mujer oyó a Caballo Salvaje dando traspiés y tropezando con sus largas crines, se rió y dijo:
-Aquí llega la segunda criatura salvaje de la salvaje espesura. ¿Qué deseas?
-Oh, enemiga mía y esposa de mi enemigo -respondió Caballo Salvaje-, ¿dónde está Perro Salvaje?
La Mujer se rió, cogió la paletilla de cordero, la observó y dijo:
-Criatura salvaje de la salvaje espesura, no has venido buscando a Perro Salvaje, sino porque te ha atraído esta hierba tan rica.
Y dando traspiés y tropezando con sus largas crines, Caballo Salvaje dijo:
-Es cierto, dame de comer de esa hierba.
-Criatura salvaje de la salvaje espesura -repuso la Mujer-, inclina tu salvaje cabeza, ponte esto que te voy a dar y podrás comer esta maravillosa hierba tres veces al día.
-¡Ah! -exclamó el Gato al oírla-, esta Mujer es muy lista, pero no tan lista como yo.
Caballo Salvaje inclinó su salvaje cabeza y la Mujer le colocó la trenzada soga de piel en torno al cuello. Caballo Salvaje relinchó a los pies de la Mujer y dijo:
-Oh, dueña mía y esposa de mi dueño, seré tu servidor a cambio de esa hierba maravillosa.
-¡Ah! -repitió el Gato, que seguía escuchando-, ese Caballo es un verdadero estúpido.
Y se alejó por la salvaje y húmeda espesura meneando la cola y andando sin otra compañía que su salvaje soledad.
Cuando el Hombre y el Perro regresaron después de la caza, el Hombre preguntó:
-¿Qué está haciendo aquí Caballo Salvaje?
-Ya no se llama Caballo Salvaje -replicó la Mujer-, sino Primer Servidor, porque nos llevará a su grupa de un lado a otro por los siglos de los siglos. Llévalo contigo cuando vayas de caza.
Al día siguiente, manteniendo su salvaje cabeza enhiesta para que sus salvajes cuernos no se engancharan en los árboles silvestres, Vaca Salvaje se aproximó a la cueva, y el Gato la siguió y se escondió como lo había hecho en las ocasiones anteriores; y todo sucedió de la misma forma que las otras veces; y el Gato repitió las mismas cosas que había dicho antes, y cuando Vaca Salvaje prometió darle su leche a la Mujer día tras día a cambio de aquella hierba maravillosa, el Gato se alejó por la salvaje y húmeda espesura, caminando solo como era su costumbre.
Y cuando el Hombre, el Caballo y el Perro regresaron a casa después de cazar y el Hombre formuló las mismas preguntas que en las ocasiones anteriores, la Mujer dijo:
-Ya no se llama Vaca Salvaje, sino Donante de Cosas Buenas. Nos dará su leche blanca y tibia por los siglos de los siglos, y yo cuidaré de ella mientras ustedes tres salen de caza.
Al día siguiente, el Gato aguardó para ver si alguna otra criatura salvaje se dirigía a la cueva, pero como nadie se movió, el Gato fue allí solo, y vio a la Mujer ordeñando a la Vaca, y vio la luz del fuego en la cueva, y olió el aroma de la leche blanca y tibia.
-Oh, enemiga mía y esposa de mi enemigo -dijo el Gato-, ¿a dónde ha ido Vaca Salvaje?
La Mujer rió y respondió:
-Criatura salvaje de la salvaje espesura, regresa a los bosques de donde has venido, porque ya he trenzado mi cabello y he guardado la paletilla, y no nos hacen falta más amigos ni servidores en nuestra cueva.
-No soy un amigo ni un servidor -replicó el Gato-. Soy el Gato que camina solo y quiero entrar en tu cueva.
-¿Por qué no viniste con Primer Amigo la primera noche? -preguntó la Mujer.
-¿Ha estado contando chismes sobre mí Perro Salvaje? -inquirió el Gato, enfadado.
Entonces la Mujer se rió y respondió:
-Eres el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aquí o allá. No eres un amigo ni un servidor. Tú mismo lo has dicho. Márchate y camina solo por cualquier lugar.
Fingiendo estar compungido, el Gato dijo:
-¿Nunca podré entrar en la cueva? ¿Nunca podré sentarme junto a la cálida lumbre? ¿Nunca podré beber la leche blanca y tibia? Eres muy sabia y muy hermosa. No deberías tratar con crueldad ni siquiera a un gato.
-Que era sabia no me era desconocido, mas hasta ahora no sabía que fuera hermosa. Por eso voy a hacer un trato contigo. Si alguna vez te digo una sola palabra de alabanza, podrás entrar en la cueva.
-¿Y si me dices dos palabras de alabanza? -preguntó el Gato.
-Nunca las diré -repuso la Mujer-, mas si te dijera dos palabras de alabanza, podrías sentarte en la cueva junto al fuego.
-¿Y si me dijeras tres palabras? -insistió el Gato.
-Nunca las diré -replicó la Mujer-, pero si llegara a decirlas, podrías beber leche blanca y tibia tres veces al día por los siglos de los siglos.
Entonces el Gato arqueó el lomo y dijo:
-Que la cortina de la entrada de la cueva y el fuego del rincón del fondo y los cántaros de leche que hay junto al fuego recuerden lo que ha dicho mi enemiga y esposa de mi enemigo -y se alejó a través de la salvaje y húmeda espesura meneando su salvaje rabo y andando sin más compañía que su propia y salvaje soledad
Por la noche, cuando el Hombre, el Caballo y el Perro volvieron a casa después de la caza, la Mujer no les contó el trato que había hecho, pensando que tal vez no les parecería bien.
El Gato se fue lejos, muy lejos, y se escondió en la salvaje y húmeda espesura sin más compañía que su salvaje soledad durante largo tiempo, hasta que la Mujer se olvidó de él por completo. Sólo el Murciélago, el pequeño Murciélago Cabezabajo que colgaba del techo de la cueva sabía dónde se había escondido el Gato y todas las noches volaba hasta allí para transmitirle las últimas novedades.
Una noche el Murciélago dijo:
-Hay un Bebé en la cueva. Es una criatura recién nacida, rosada, rolliza y pequeña, y a la Mujer le gusta mucho.
-Ah -dijo el Gato, sin perderse una palabra-, pero ¿qué le gusta al Bebé?
-Al Bebé le gustan las cosas suaves que hacen cosquillas -respondió el Murciélago-. Le gustan las cosas cálidas a las que puede abrazarse para dormir. Le gusta que jueguen con él. Le gustan todas esas cosas.
-Ah -concluyó el Gato-, entonces ha llegado mi hora.
La noche siguiente, el Gato atravesó la salvaje y húmeda espesura y se ocultó muy cerca de la cueva a la espera de que amaneciera. Al alba, la mujer se afanaba en cocinar y el Bebé no cesaba de llorar ni de interrumpirla; así que lo sacó fuera de la cueva y le dio un puñado de piedrecitas para que jugara con ellas. Pero el Bebé continuó llorando.
Entonces el Gato extendió su almohadillada pata y le dio unas palmaditas en la mejilla, y el Bebé hizo gorgoritos; luego el Gato se frotó contra sus rechonchas rodillas y le hizo cosquillas con el rabo bajo la regordeta barbilla. Y el Bebé rió; al oírlo, la Mujer sonrío.
Entonces el Murciélago, el pequeño Murciélago Cabezabajo que estaba colgado a la entrada de la cueva dijo:
-Oh, anfitriona mía, esposa de mi anfitrión y madre de mi anfitrión, una criatura salvaje de la salvaje espesura está jugando con tu Bebé y lo tiene encantado.
-Loada sea esa criatura salvaje, quienquiera que sea -dijo la Mujer enderezando la espalda-, porque esta mañana he estado muy ocupada y me ha prestado un buen servicio.
En ese mismísimo instante, querido mío, la piel de caballo que estaba colgada con la cola hacia abajo a la entrada de la cueva cayó al suelo... ¡Cómo así!... porque la cortina recordaba el trato, y cuando la Mujer fue a recogerla... ¡hete aquí que el Gato estaba confortablemente sentado dentro de la cueva!
-Oh, enemiga mía, esposa de mi enemigo y madre de mi enemigo -dijo el Gato-, soy yo, porque has dicho una palabra elogiándome y ahora puedo quedarme en la cueva por los siglos de los siglos. Mas sigo siendo el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aquí o allá.
Muy enfadada, la Mujer apretó los labios, cogió su rueca y comenzó a hilar.
Pero el Bebé rompió a llorar en cuanto el Gato se marchó; la Mujer no logró apaciguarlo y él no cesó de revolverse ni de patalear hasta que se le amorató el semblante.
-Oh, enemiga mía, esposa de mi enemigo y madre de mi enemigo -dijo el Gato-, coge una hebra del hilo que estás hilando y átala al huso, luego arrastra éste por el suelo y te enseñaré un truco que hará que tu Bebé ría tan fuerte como ahora está llorando.
-Voy a hacer lo que me aconsejas -comentó la Mujer-, porque estoy a punto de volverme loca, pero no pienso darte las gracias.
Ató la hebra al pequeño y panzudo huso y empezó a arrastrarlo por el suelo. El Gato se lanzó en su persecución, lo empujó con las patas, dio una voltereta y lo tiró hacia atrás por encima de su hombro; luego lo arrinconó entre sus patas traseras, fingió que se le escapaba y volvió a abalanzarse sobre él. Viéndole hacer estas cosas, el Bebé terminó por reír tan fuerte como antes llorara, gateó en pos de su amigo y estuvo retozando por toda la cueva hasta que, ya fatigado, se acomodó para descabezar un sueño con el Gato en brazos.
-Ahora -dijo el Gato- le voy a cantar A Bebé una canción que lo mantendrá dormido durante una hora.
Y comenzó a ronronear subiendo y bajando el tono hasta que el Bebé se quedó profundamente dormido. contemplándolos, la Mujer sonrió y dijo:
-Has hecho una labor estupenda. No cabe duda de que eres muy listo, oh, Gato.
En ese preciso instante, querido mío, el humo de la fogata que estaba encendida al fondo de la cueva descendió desde el techo cubriéndolo todo de negros nubarrones, porque el humo recordaba el trato, y cuando se disipó, hete aquí que el Gato estaba cómodamente sentado junto al fuego.
-Oh, enemiga mía, esposa de mi enemigo y madre de mi enemigo -dijo el Gato-, aquí me tienes, porque me has elogiado por segunda vez y ahora podré sentarme junto al cálido fuego del fondo de la cueva por los siglos de los siglos. Pero sigo siendo el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aquí o allá.
Entonces la Mujer se enfadó mucho, muchísimo, se soltó el pelo, echó más leña al fuego, sacó la ancha paletilla de cordero y comenzó a hacer un conjuro que le impediría elogiar al Gato por tercera vez. No fue un Conjuro Cantado, querido mío, sino un Conjuro Silencioso; y, poco a poco, en la cueva se hizo un silencio tan profundo que un Ratoncito diminuto salió sigilosamente de un rincón y echó a correr por el suelo.
-Oh, enemiga mía, esposa de mi enemigo y madre de mi enemigo -dijo el Gato-, ¿forma parte de tu conjuro ese Ratoncito?
-No -repuso la Mujer, y, tirando la paletilla al suelo, se encaramó a un escabel que había frente al fuego y se apresuró a recoger su melena en una trenza por miedo a que el Ratoncito trepara por ella.
-¡Ah! -exclamó el Gato, muy atento-, entonces ¿el Ratón no me sentará mal si me lo zampo?
-No -contestó la Mujer, trenzándose el pelo-; zámpatelo ahora mismo y te quedaré eternamente agradecida.
El Gato dio un salto y cayó sobre el Ratón.
-Un millón de gracias, oh, Gato -dijo la Mujer-. Ni siquiera Primer Amigo es lo bastante rápido para atrapar Ratoncitos como tú lo has hecho. Debes de ser muy inteligente.
En ese preciso instante, querido mío, el cántaro de leche que estaba junto al fuego se partió en dos pedazos... ¿Cómo así?... porque recordaba el trato, y cuando la Mujer bajó del escabel... ¡hete aquí que el Gato estaba bebiendo a lametazos la leche blanca y tibia que quedaba en uno de los pedazos rotos!
-Oh, enemiga mía, esposa de mi enemigo y madre de mi enemigo -dijo el Gato-, aquí me tienes, porque me has elogiado por tercera vez y ahora podré beber leche blanca y tibia tres veces al día por los siglos de los siglos. Pero sigo siendo el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aquí o allá.
Entonces la Mujer rompió a reír, puso delante del Gato un cuenco de leche blanca y tibia y comentó:
-Oh, Gato, eres tan inteligente como un Hombre, pero recuerda que ni el Hombre ni el Perro han participado en el trato y no sé qué harán cuando regresen a casa.
-¿Y a mi qué más me da? -exclamó el Gato-. Mientras tenga un lugar reservado junto al fuego y leche para beber tres veces al día me da igual lo que puedan hacer el Hombre o el Perro.
Aquella noche, cuando el Hombre y el Perro entraron en la cueva, la Mujer les contó de cabo a rabo la historia del acuerdo, y el Hombre dijo:
-Está bien, pero el Gato no ha llegado a ningún acuerdo conmigo ni con los Hombres cabales que me sucederán.
Se quitó las dos botas de cuero, cogió su pequeña hacha de piedra (y ya suman tres) y fue a buscar un trozo de madera y su cuchillo de hueso (y ya suman cinco), y colocando en fila todos los objetos, prosiguió:
-Ahora vamos a hacer un trato. Si cuando estás en la cueva no atrapas Ratones por los siglos de los siglos, arrojaré contra ti estos cinco objetos siempre que te vea y todos los Hombres cabales que me sucedan harán lo mismo.
-Ah -dijo la Mujer, muy atenta-. Este Gato es muy listo, pero no tan listo como mi Hombre.
El Gato contó los cinco objetos (todos parecían muy contundentes) y dijo:
-Atraparé Ratones cuando esté en la cueva por los siglos de los siglos, pero sigo siendo el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aquí o allá.
-No será así mientras yo esté cerca -concluyó el Hombre-. Si no hubieras dicho eso, habría guardado estas cosas (por los siglos de los siglos), pero ahora voy arrojar contra ti mis dos botas y mi pequeña hacha de piedra (y ya suman tres) siempre que tropiece contigo, y lo mismo harán todos los Hombres cabales que me sucedan.
-Espera un momento -terció el Perro-, yo todavía no he llegado a un acuerdo con él -se sentó en el suelo, lanzando terribles gruñidos y enseñando los dientes, y prosiguió-: Si no te portas bien con el Bebé por los siglos de los siglos mientras yo esté en la cueva, te perseguiré hasta atraparte, y cuando te coja te morderé, y lo mismo harán todos los Perros cabales que me sucedan.
-¡Ah! -exclamó la Mujer; que estaba escuchando-. Este Gato es muy listo, pero no es tan listo como el Perro.
El Gato contó los dientes del Perro (todos parecían muy afilados) y dijo:
-Me portaré bien con el Bebé mientras esté en la cueva por los siglos de los siglos, siempre que no me tire del rabo con demasiada fuerza. Pero sigo siendo el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aquí o allá.
-No será así mientras yo esté cerca -dijo el Perro-. Si no hubieras dicho eso, habría cerrado la boca por los siglos de los siglos, pero ahora pienso perseguirte y hacerte trepar a los árboles siempre que te vea, y lo mismo harán los Perros cabales que me sucedan.
A continuación, el Hombre arrojó contra el Gato sus dos botas y su pequeña hacha de piedra (que suman tres), y el Gato salió corriendo de la cueva perseguido por el Perro, que lo obligó a trepar a un árbol; y desde entonces, querido mío, tres de cada cinco Hombres cabales siempre han arrojado objetos contra el Gato cuando se topaban con él y todos los Perros cabales lo han perseguido, obligándolo a trepar a los árboles. Pero el Gato también ha cumplido su parte del trato. Ha matado Ratones y se ha portado bien con los Bebés mientras estaba en casa, siempre que no le tirasen del rabo con demasiada fuerza. Pero una vez cumplidas sus obligaciones y en sus ratos libres, es el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aquí o allá, y si miras por la ventana de noche lo verás meneando su salvaje rabo y andando sin más compañía que su salvaje soledad... como siempre lo ha hecho.